El agro necesita talento: IPAAM releva el rol de la formación técnico-profesional en el desarrollo del país

En el marco del Día de la Educación Técnico-Profesional, el Instituto Profesional Agrario Adolfo Matthei destaca el valor estratégico de la formación TP para el desarrollo de los territorios y del sector silvoagropecuario. En esta fecha, la Rectora Ingrid Luna Farfán comparte una reflexión sobre los desafíos de formar a las nuevas generaciones para un agro cada vez más tecnológico, sostenible e innovador.

El agro necesita talento, y Chile necesita formación técnico-profesional

Por Ingrid Luna Farfán, Rectora del Instituto Profesional Agrario Adolfo Matthei

Chile está viviendo una transformación profunda. Cambian las tecnologías, cambian las formas de producir, cambian las expectativas de las nuevas generaciones y también los desafíos que enfrentamos como país. En este escenario, hay una certeza que debemos poner en el centro de la conversación: el desarrollo de Chile necesita talento técnico y profesional, y necesita una formación técnico-profesional (TP) fuerte, pertinente y conectada con los territorios.

La educación TP cumple un rol estratégico que va mucho más allá de preparar para un empleo. Es una herramienta concreta de movilidad social, de desarrollo productivo y de transformación territorial. Forma personas que pueden incorporarse rápidamente a sectores que requieren capacidades específicas y que, al mismo tiempo, tienen la posibilidad de emprender, innovar y generar nuevas soluciones.

Pero si queremos responder a los desafíos de un país diverso como Chile, también debemos reconocer el valor de las instituciones especializadas, aquellas que han construido su identidad en torno a determinados sectores productivos y territorios. Las instituciones de nicho tienen algo que no se puede improvisar: conocimiento acumulado, vínculos con la industria, comprensión del territorio y una cultura formativa construida durante generaciones.

El Instituto Profesional Agrario Adolfo Matthei es un ejemplo de ello. Desde Osorno, en el corazón del sur de Chile, nuestra institución lleva más de 90 años formando personas para el sector silvoagropecuario. Más de nueve décadas en las que hemos visto evolucionar el campo, la tecnología, los sistemas productivos y las necesidades de quienes trabajan en ellos. Pero hay algo que se ha mantenido: nuestra convicción de que formar para el agro es formar para el futuro de Chile.

Hoy el sector silvoagropecuario enfrenta desafíos enormes. Necesitamos avanzar hacia una producción más sostenible y eficiente, incorporar nuevas tecnologías, utilizar mejor los recursos naturales, adaptarnos al cambio climático, fortalecer la innovación y aumentar nuestra competitividad. Y para hacerlo necesitamos personas preparadas, pero también necesitamos que las nuevas generaciones vean en el agro una oportunidad de desarrollo profesional, innovación y liderazgo.

Necesitamos que los jóvenes comprendan que el agro del futuro no es necesariamente el mismo que conocieron sus padres o abuelos. Es un agro donde conviven la inteligencia artificial, la automatización, la agricultura de precisión, la biotecnología, la gestión de datos, la sostenibilidad y nuevos modelos de negocios.

Por eso, acercar a los jóvenes al mundo silvoagropecuario no significa solamente invitarlos a trabajar en el campo. Significa mostrarles que aquí existen oportunidades para crear, investigar, emprender, innovar y liderar transformaciones que tendrán impacto en toda la sociedad.

Desde las instituciones de educación superior tenemos una responsabilidad concreta: formar personas capaces de mirar el territorio, comprender sus necesidades y transformar sus oportunidades en desarrollo.

Ese es precisamente el sentido de una institución de nicho. No competir por ser todo para todos, sino ser profundamente buena en aquello que el territorio necesita. En nuestro caso, significa poner nuestra experiencia, nuestro conocimiento y nuestra trayectoria al servicio del sector silvoagropecuario y de las nuevas generaciones que deberán conducirlo.

Por eso, defender y fortalecer la formación técnico-profesional es también defender una visión de país. Una visión en la que la educación superior no se concentra únicamente en las grandes ciudades, sino que reconoce la riqueza y las necesidades de cada territorio.

El futuro del agro necesita talento. El futuro de las regiones necesita oportunidades. Y el futuro de Chile necesita una formación técnico-profesional capaz de responder a ambos desafíos.

En el Instituto Profesional Agrario Adolfo Matthei tenemos una historia de más de nueve décadas y nuestro compromiso es seguir formando, desde el sur y para todo el país, a quienes tendrán la responsabilidad de construir el agro que Chile necesitará mañana.

En este Día de la Educación Técnico-Profesional, como Instituto reafirmamos nuestro compromiso de seguir formando, desde el sur de Chile, técnicos y profesionales preparados para aportar al desarrollo, la innovación y el futuro del sector silvoagropecuario.

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